Visitas sin guía
Centro de Interpretación y Pasadizo Ducal
Descubre Lerma a tu ritmo a través del Centro de Interpretación y el Pasadizo Ducal, un recorrido por la historia, la vida cortesana y los secretos subterráneos de la villa.
CENTRO DE INTERPRETACIÓN DE LA VILLA
Descubre la historia de Lerma y su rico patrimonio a través de un impresionante recorrido rodeado de maquetas, vestimentas, armas de época.... y desciende a la bodega monacal.
Entrada 2 € en horario de Oficina de Turismo.
PASADIZO DUCAL
Transita por el único tramo conservado del pasadizo ducal, que unía el Palacio con diversos edificios de la Villa.
Entrada 2 € en horario de Oficina de Turismo.
ENTRADA CONJUNTA INDIVIDUAL
Pasadizo y Centro de Interpretación: 3 €
Grupos + 30 personas: 2 €
HORARIO
Martes a Domingo
10.00 h a 13.45
16.00 h a 19.00
Cerrado:
Domingos tarde y Lunes
Escucha la visita
🎧 Centro de interpretación
🎧 Presentación
🎧 Pasadizo visitable

Introducción
Usted se encuentra en el sótano del antiguo Monasterio de Santa Teresa de frailes Carmelitas. Construido a principios del S. XVII y actual Casa Consistorial.
Va a realizar un recorrido autoguiado, este folleto le ayudará a obtener una visión general, pero si quiere profundizar, los paneles existentes completarán la información aportada.
Primeras referencias
En época romana, Lerma se presenta como núcleo alfarero, pues así lo demuestran los numerosos hornos descubiertos. En los paneles se hace referencia a la calzada romana que circula cerca de Lerma comunicando Clunia con Astorga.
Etapa medieval
La escena del fondo recrea el asedio al castillo (actual Palacio-Parador) por Alfonso XI a los señores de Lara en 1336.
Centenares de proyectiles de catapulta, “bolaños” como los que hay en el suelo, volaron sobre la Villa y destruyeron las murallas, de las que solo se conserva el “Arco de la Cárcel”, una de las cuatro puertas que Lerma tuvo.
El rey Alfonso no abandonó la población hasta comprobar que no quedaban murallas ni fosos que sirviesen para enfrentarse a él en el futuro.
Etapa ducal
La llegada de D. Francisco, I Duque de Lerma, transformó Lerma en “Villa de recreo” para la corte de Felipe III.
Fiestas, ceremonias, cacerías, monasterios, etc., dejaron huella en la población siendo hoy el mejor conjunto urbano conservado del siglo XVII de estilo herreriano.
Trajes de época: Colorido y volumen eran características apreciadas, al igual que bordados, golas y dorados. Los miriñaques o “guardainfantes” daban volumen a las faldas femeninas, mientras que los encajes y el rico colorido mostraban el poder económico de los caballeros.
Maqueta: Recrea el estado de Lerma en 1617. Los tejados oscuros pertenecen a las obras ducales. Aparece también parte del último recinto amurallado, desaparecido tras el asedio de 1336.
Caída del Duque
El espectacular ascenso del I Duque de Lerma, representado por el retrato ecuestre de Rubens de 1603 (copia del Museo del Prado), no resta brillantez a su famosa salida de la corte.
Consiguió, por medio del capelo cardenalicio, que se recrea en la exposición, “para no morir ahorcado, se vistió de colorado”.
El cardenal-duque de Lerma pasará sus últimos años retirado en Valladolid.
Los Tercios
En la escena, una bandera o leva, donde los jóvenes podían alistarse a las tropas del rey o del noble responsable.
Colgando del muro, la “bandera” de España, blanca con la cruz roja de Borgoña o de “San Andrés”.
Armas, vestimentas… ambientan la estancia.
Villa conventual
El duque estableció en Lerma comunidades religiosas, masculinas y femeninas de Dominicos, Carmelitas y Franciscanos.
La imagen pétrea de Sta. Catalina (procedente del antiguo hospital del mismo nombre), o la campana de 1.622 hacen referencia a la importancia de la llamada “villa de oración”.
Bodega
PRECAUCIÓN! Las escaleras de acceso son irregulares por lo que se hace necesario agarrarse a la barandilla.
Bajando con mucho cuidado, se llega a la antigua bodega del Monasterio, la puerta que ve a la izquierda comunicaba directamente con la ladera norte de Lerma, bajo la cual, los religiosos carmelitas que habitaban el edificio, poseían su huerta.
La humedad de la galería es normal y varía dependiendo de la época del año, por esta razón los suelos son arenosos, posibilitando así el fluir del agua.
La bodega tiene una temperatura constante de entorno a los 14 grados, apropiada para la elaboración de vinos.
El terreno arcilloso de Lerma es suficiente para mantener la bodega, sólo se refuerzan con arcos, como en este caso, las bodegas bajo edificios muy pesados.
La tradición vinícola de la comarca se pierde en los tiempos. De época medieval datan las bodegas más antiguas que convierten el casco viejo de la Villa en un laberinto subterráneo.
Esta ancestral labor ha desembocado en la Denominación de Origen Arlanza.
Siglo XIX – El Cura Merino
La comarca de Lerma fue, durante la Guerra de Independencia, cuna de bravos guerrilleros, entre los que destaca D. Jerónimo Merino Cob, más conocido como “Cura Merino”.
Nacido en la pedanía lermeña de Villoviado, su sepulcro se encuentra en la plaza de Santa Clara, anexa a este edificio.
Otro ilustre guerrillero lermeño fue D. Ramón Santillán, hombre de Merino, que llegó a ser Ministro de Hacienda y primer gobernador del Banco de España.
Pozo
Coincide exactamente con el centro del claustro monacal, pues recogía el agua de lluvia que en este caía.
Aun así se trata de un pozo, pues alcanza el nivel freático, a diferencia de los aljibes que solo almacenan el agua que hasta ellos se conduce.
Por su seguridad, se ruega no sobrepasar el murete, gracias.
Lermeños ilustres
En este último apartado, encontrará una vitrina con miniaturas de los más ilustres lermeños.
¿Sabrías reconocerlos?
Y un traje original de la antigua “Fiestas del Judas”.
Salida
Las cortinas rojas dan paso de nuevo a las escaleras de salida y al punto de inicio.
Pasadizo Ducal
De nuevo en la Oficina de Turismo, la puerta bajo las espadas, da acceso al tramo conservado del Pasadizo Ducal.
Se trata de un recorrido lineal que le conducirá al “Mirador de Los Arcos”, tras salir por la puerta de emergencia, situada al fondo del recorrido.
El duque de Lerma ordenó comunicar su palacio con los altares de todas las iglesias de la Villa, ocultándose así de las miradas ajenas y evitando el farragoso protocolo existente, además de las bajas temperaturas y las epidemias de la época.
Este pasadizo comunicaba el Palacio con la Colegiata de San Pedro.
El tramo conservado, unía los altares de los monasterios de Santa Teresa y la Ascensión.
En la época ducal estaba ricamente adornado; con tapices, cuadros, lámparas…
Al finalizar, un “palanquín” con la imagen del Duque ambientando su último día en la villa, antes de su retiro en Valladolid, servirá de despedida.





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